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19.01.2010 .- El Diario del AltoAragón informa de la presentación del libro "En tiempos de guerra ...". Esta misma tarde y en el Hotel Pedro I. El título atrae y la presencia de Jesús Sanz y Fernando Lafuente , como intervinientes, le confiere un valor añadido más para quien esto escribe. En el caso del primero por ser una persona en la que aprecio cualidades tales como franqueza en el hablar, sencillez en el trato y permanente disponibilidad; aún recuerdo cuando esta web estaba en sus inicios y tuvo la deferencia de charlar conmigo (un auténtico desconocido) un rato, dejarse fotografiar y abrirme las puertas de su sobrio despacho.Con su gesto, me allanó el camino para poder entrevistar y conocer realidades sociales que me resultan opacas; bastaba decir, cuando me preguntaban para que medio era el reportaje, citar la web y decir que en ella "salía" el obispo para que se me franqueara la entrada.Un hombre querido por muchos, cuestionado (muy argumentadamente casi siempre) por otros que defienden idearios opuestos y perseguido con saña por el nuevo cacicazgo que nunca le perdonó la claridad del mensaje y tuvo, incluso, la desfachatez de, para atacarlo, establecer comparaciones con anteriores obispos de la sede.Que la prensa subvencionada de esta ciudad publicara, repetidamente, sueltos informando de los días que le quedaban, contando los bultos de su equipaje o informando de la llegada de la empresa de mudanzas que debía ejecutar su traslado resulta de un anticlericalismo pazguato, de un fácil revolucionarismo de casino, de una falta de estilo periodístico y un dirigismo político que harían enrojecer al más desbocado comecuras. O, al menos, así me lo parece.
Y, valor añadido también, porque así podré estrecharle la mano y desearle éxito en su nueva empresa. Que una cosa no quita la otra, y yo me entiendo...
Y, en el caso de Lafuente, mi interés viene del desconocimiento absoluto de la persona; poco sé de él, excepto la "espantá" protagonizada ante el Círculo Republicano que le acusó de genuflexión borbónica, que su actuación empresarial pre-política presenta muchas más sombras que luces y, eso sí, que alguna vecina mía (de cuyo discernimiento y capacidad de análisis no dudo) aplaude su gestión en pro de la proyección de la ciudad. Espero, en esta ocasión, verlo desenvolverse ante un auditorio.
Las gestiones previas para acreditarme (protocolo que, por cortesía elemental, sigo siempre que un acto se celebra en un recinto privado) son sencillas. Antonio Gallego, miembro de la organización, tiene el detalle de telefonearme, para asegurarme que soy, al igual que cualquier otro medio, bien recibido y ponerse a mi disposición para lo que precise.
Por mi parte, lo pertinente ahora, es que me informe acerca del libro, la autora (vaya, son dos personas, Chiara Lubich e Igino Giordani) y, sobre todo, que es eso de "Los Focolares", movimiento de raíz cristiana iniciado por los citados Chiara e Igino, basado en el concepto de Dios-Amor y en el diálogo inter-religioso.
Media hora antes del inicio previsto, el salón habilitado está dispuesto. Cerca de un centenar de sillas que serán ocupadas en su totalidad, un pequeño stand que expone y vende tanto el libro eje central de la reunión como otros, un sencillo equipo técnico audiovisual (que será diestramente atendido por Eduardo Duerto) un teclado y poco más. Antonio y su esposa, Munia, recorren el salón, saludando, atendiendo consultas y coadyuvando al buen desarrollo del evento.
Con un pequeño retraso, comenzamos. Existe un guión previo que conjuga piezas musicales, lectura de fragmentos del libro, videoclips e intervenciones orales al uso; será conducido, hilvanado y presentado por Dolors Dinarés , de Ciudad Nueva, editorial ligada al movimiento que está presente en 26 países de los cinco continentes y ofrece libros y revistas periódicas, contando en sus fondos con más de trescientos títulos.
Comenzará Dolors presentando a Jorge Casanova, músico que dota al recinto de la atmósfera adecuada con su bandurria.
Tras ello, un corto documental acerca de Chiara Lubich. Foto en blanco y negro de una jovencita con aspecto de estrella de cine juvenil de los primeros cuarenta; su experiencia atroz (compartida por tanta gente, en tantos refugios y en tantas guerras...) bajo las bombas en el subsuelo
trentino, la destrucción de sus planes y sueños postadolescentes y el convencimiento religioso íntimo. Y la coherencia posterior, la persistencia, en un mundo en permanente búsqueda de conflictos menores de daños colaterales mayores, por la consecución de la unidad (no entendida como uniformidad de pensamiento o creencia, sino como diversidad y tolerancia), los reconocimientos y el logro de una vida plena.
Dolors toma la palabra para comunicar la ausencia de Fernando Lafuente por motivos de salud. ¡¡Lástima!!
Del cofundador del movimiento habla Aurelio Cerviño, director de la anteriormente citada editorial, quien nos presenta un Igino Giordani comprometido con su tiempo, polifacético, político alejado del conchabeo con el que tantas veces nos ha escandalizado la política italiana (y, en concreto, la llamada democracia cristiana) y persona fuertemente impactada tras conocer a Chiara en el parlamento.
Llama mi atención la curiosa la forma que tiene Cerviño de glosar su capacidad intelectual:"Era capaz de esbozar un artículo en el tranvía, utilizando para ello el mismo billete, terminarlo y rezar un rosario a la vez".
Tras ello, se da lectura a un carta, contenida en el libro, de Chiara Lubich; la voz la presta Carmen Fraile y el fondo musical Jorge Casanova al teclado.
Tras la presentación de rigor, es Jesús Sanz quien toma la palabra , iniciando una breve pieza oratoria que hilará, mediantes rítmicas repeticiones (¿donde estaba Dios? Eran tiempos de guerra) la peripecia vital de tantos seres humanos que han sufrido bajo el fuego humano o bajo las iras naturales, experiencias de dolor y desastre de difícil encaje con la idea de un Dios amor , protector y, sobre todo, omnipotente.
"La pregunta que en estos días, comienza Jesús Sanz en referencia al desastre de Haití, nos estamos haciendo es ¿donde estaba Dios y por qué se callaba?. Esta pregunta tan reiterada a lo largo de la historia la ha ido respondiendo el espíritu prometido por Jesús siglo a siglo por medio de los santos, personas que nos hacen asimilable el evangelio de Cristo no por sus libros sino por su ejemplo de vida y coherencia.
Eran tiempos de guerra; y una joven mujer tenía sueños, sueños hermosos, sueños de familia, de universidad... Pero eran tiempos de guerra; y, en un breve lapso de tiempo, desaparecieron todos, se transformaron en ruina.
¿Donde estaba Dios?¿Por qué se callaba? Eran tiempos de guerra...
Y es que el cristiano no es quien tiene un salvoconducto extraño que le hace inmune a la enfermedad, al fracaso, al desastre o a la muerte. Su característica especial es que vive todo eso desde un secreto, el que dimana de mirar las cosas asomándose a los ojos de Dios y sentirlas y abrazarlas con esa pasión que adivinamos en el corazón del Señor, capaz de transformar esas cenizas de sueños en futura vida.
Y esto es lo que se halla en Chira Lubich, un corazón en el que volver a recordar palabras olvidadas; un corazón que reitera que hay algo indestructible para las bombas. El ideal descubierto es Dios que sobrevive a todas las trampas, injusticias, violencias y guerras".
Se referirá el futuro arzobispo de Oviedo al carisma de la unidad y del amor, ejes centrales del movimiento focolarino, y de lo mucho que Chiara e Igino tenían que ofrecer desde ese 1948 de su encuentro; y continúa preguntándose,nuevamente: " ¿Dónde estaba Dios?
".Tras un breve silencio, responde:"Dios estaba, primeramente, con las víctimas , donde vuelve a morir con quien pierde la vida; pero está también en la generosidad, en la conmoción , en la ternura, en el tiempo no regateado ... En el espíritu prometido nos sigue contando el evangelio"
Y finaliza:"Esto han sido los Santos;y esto para mí, desde que la conocí, ha representado Chiara Lubich y este Movimiento de los Focolares."
Despide el encuentro Antonio Gallego. Agradece asistencias, tiene unas muy emotivas palabras para con Jesús Sanz en éste, uno de sus últimos actos antes de partir, y anuncia que, para verano, se concentraran en Huesca unas mil personas con motivo de la Mariápolis. Cuestiones espirituales al márgen, todo un esfuerzo logístico y organizativo. |