24.11.2008
Con respecto a la sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Valladolid por la que obliga al colegio público Macías Picabea (en dicha sentencia aparece con B) a retirar los símbolos religiosos de las aulas y espacios comunes, por entender que vulnera los derechos fundamentales reconocidos en los artículos 14 y 16.1 de la Constitución que hacen referencia a la igualdad y la libertad de conciencia, deseo expresar lo que sigue:

1.- Mi admiración por la Asociación Cultural Escuela Laica, y por la figura de Fernando Pastor, padre de una de las alumnas del centro e impulsor del proceso judicial, que han sido capaces de enfrentarse, en la íntima convicción de la justeza de sus argumentos, al Consejo Escolar del Centro y a la Consejería de Educación de la JCyL. De enfrentarse y, además, ver apoyados su argumentos en sentencia judicial.

2.- No entiendo la relación existente entre vulneración de igualdad y libertad de conciencia y la exhibición de un crucifijo, un retrato de la pareja real o una iconografía republicana en un aula (entiendo que en un escenario de libertad) pero asumo que los tres objetos tienen lugares más adecuados para ser expuestos que un centro de estudio. Y aún más si éste es público.

3.- Me preocupa más (y no es broma; ver, en este mismo blog, la entrada "Salesianos 08/09") que el alumnado disponga de baños y lavabos adecuados o que se conjure la posibilidad de un traumatismo craneal por no forrar pilares de construcción en el patio de recreo a que sobre la pizarra del aula esté un símbolo religioso ajeno al Estado o un símbolo político perteneciente al mismo.

4.- Me agradaría (desconozco si éste puede ser un punto de partida) que en este país se abra un debate serio acerca de lo que significa la aconfesionalidad del Estado, debate que pueda desterrar de una vez por todas victimismos, no siempre injustificados, por un lado y afanes de pensamiento único, por otro. Tan patéticamente jocosa, anacrónica y estereotipada me resulta la estampa de las beatas santigüándose con horror al cruzarse con algún reputado republicano oscense como el funcionario de educación escandalizado descubriendo que en un centro escolar un crucifijo preside al aula.

5.- Desearía que, caso de producirse, ese debate fuera protagonizado por quien realmente tuviera algo que decir desde postulados no centrados en ideologías sino en el sujeto fundamental de todo proceso educativo, en el alumnado. Y, de paso, que sirviera para enterrar tópicos que no sirven más que para recrear prejuicios; me temo que algunos representantes de partidos políticos o, incluso, de colectivos que hacen del milenario y superado agravio discurso permanente, tengan algo interesante que decir, consignas facilonas aparte.Y quisiera que no se utilizase esta polémica para ocultar otras temáticas.

6.- Sería interesante que se desterrara tanto anticlericalismo estéril, tanto balazo sobre tumbas en el cementerio oscense por tener una cruz, tanto mulo arrancando retablos en Robres, tanta imbecilidad en suma que no hizo sino dañar el patrimonio de todos, por un lado, y la(s) causa(s) que creímos defender. La Iglesia actual no es la de los obispos bajo palio en íntima comunión con el poder político y muchos herederos de los matacuras, poseedores antaño de un par de zapatillas de esparto, se calzan ahora un Audi y son funcionarios.

7.- Una política educativa inteligente no debe instigar la supresión de símbolos, sino su conocimiento y la profundización en su historia y en la influencia que tengan o hayan tenido en nuestra realidad actual. Es posible que no tenga sentido, en determinados colegios, la existencia de una cruz presidiendo el acto pedagógico; pero lo que es innegable es que ese símbolo ha estado unido, ya desde Roma, a la historia de Europa y ha sido eje y motor de progreso y de reacción, de defensa y de violación de derechos humanos, de razón y sinrazón... Como cualquier otra empresa humana.

En suma, que el informe PISA no relacionaba crucifijos con fracaso escolar (éste sí que es un tema sustantivo) y mucho me temo que el "Matías Picabea" será tan buen o mal centro escolar como hasta ahora. Esta, la verdad, no es mi guerra.

Ruego final (perdóneseme la broma):
Si al afortunado, particular o institución, poseedor del "Cristo sobre el Mundo" de Dalí percibiese que la sóla presencia cercana del lienzo vulnera sus derechos fundamentales reconocidos en los artículos 14 y 16.1 de la Constitución, sepa que el firmante de estas líneas acogería muy gustoso el mencionado cuadro y lo pondría en un lugar seguro donde no pudiera violar las conciencias de mis conciudadanos más especialmente sensibles.
Por éstas, que son cruc... (¡¡PERDON!!). Que lo prometo, vaya.

Y, por sinceridad y respeto a quien me lee, debo añadir que detesto las cruces; pero sólamente las gamadas. Las esgrima quien las esgrima y las disfrace como las disfrace. Yo me entiendo ...