De fotos y menores

03.10.2009

Octubre del 2008. Incoherencias y mentiras.
Museo Pedagógico de Huesca (¡Ojo!, nada de lo que aquí se dice es responsabilidad ni de la dirección ni de los trabajadores de dicho lugar, que nunca han puesto impedimentos al trabajo de profesionales o aficionados a la fotografía). La troupe "Arsuaga" organiza ,de manera paralela a la exposición acerca de Atapuerca en el Museo Provincial , unos talleres de arqueología bajo la coordinación de Alfonso Esquivel (1), una experiencia consolidada ya de divulgación científica de cuyo interés no dudo, si bien es cierto que me baso en fuentes ajenas y no en comprobación personal, puesto que nunca se me ha permitido observar el desarrollo de un sólo taller.

El caso es que, acompañado de mi hijo y un amigo del mismo, estoy con antelación suficiente en el hall del Museo y, tras dejar a los pequeños en la fila que se va conformando, me dirijo a una azafata a la que expongo mi deseo de realizar unas fotos para ilustrar la reseña que quiero hacer para esta web. La azafata me remite a Esquivel que se limita a decirme que no, que es norma que no se hagan fotos a niños en el transcurso del taller, que los padres los pueden denunciar y que es resolución inflexible. Le hago observar que hay fotógrafos de diferentes medios de comunicación (DA y Heraldo), a lo que me dice que les impedirá el paso. Llega a producirse un incidente entre una auxiliar de seguridad y un fotógrafo cuando ésta le grita que no haga fotos (esto se produce en el hall del lugar; no en el aula-taller) cuando toma una foto a los niños de espalda mientras acceden a las escaleras; el fotógrafo le responde de forma airada que conoce perfectamente su trabajo.
El caso es que le doy una tarjeta a Alfonso y le digo que, si cambia de idea, me llame. Alfonso me recalca que no se permitirá la entrada (estúpida postura pero coherente, al menos). Los padres se acercan, me preguntan, les parece fuera de lugar ... Los fotógrafos con un cabreo impresionante ... En fín, que me voy, que nada me aburre tanto como argumentar acerca de obviedades.

Vuelvo casi dos horas más tarde a recoger a los churumbeles. Es entonces cuando me entero que la actitud de Alfonso no es sólo estúpida, sino incoherente y cobarde: Parece ser, según me confirman profesionales gráficos, que ha recibido alguna llamadita de MM CC presionándole y ha tragado.Que ha tragado pero, eso sí, salvaguardando el principio de autoridad ("Que pasen, pero sólo diez minutos").Pregunto a la azafata que qué pasa con las autorizaciones de los padres y me dice que sí,que sí, que estaban encantados. ¿Todos?, pregunto. ¡Todos!, responde la cínica esfinge."Los padres de los demás supongo, porque al padre de mi hijo nadie le ha consultado nada", pienso, pero ¿para qué discutir una obviedad más?¿para qué desencajar la perfecta hipócrita sonrisa?
Para más INRI, es mi hijo el que ocupa dos fotos en el reportaje consiguiente de la prensa. Sin autorización mía, claro. En fín, Alfonso que "quos natura non dat, Salmantica non praestat." Aunque uno tenga una licenciatura en Biológicas.



Basándonos en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo de 1982 de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen (Ver ANEXO), podemos inferir que:

Hacer fotos de personas se considera una intromisión en la intimidad de las personas, salvo si...
a. La persona te autoriza
b. La imagen tenga un interés histórico, científico o cultural. (definir qué es cada cosa es complicado)
c. Trata de un personaje público en un lugar público
d. La foto es de un suceso público y la persona aparece de forma accesoria
Si la foto se usa con fines comerciales , o la persona aparece en la imagen en una situación “delicada”, de forma que se pueda dañar su honor o su dignidad, la gravedad de la intromisión es aún mayor.

En cuanto a los menores:
a. Pueden autorizar la imagen ellos mismos si se les considera lo suficientemente maduros (¿quien valora ésto?). En caso contrario, se necesita autorización de sus tutores legales (por eso los colegios piden esas autorizaciones y previenen malentendidos).
b. Si se dañan sus intereses puede actuar de oficio el Ministerio Fiscal, sin necesidad de que exista una denuncia por parte del interesado (incluso aunque los padres hubiesen dado su permiso).


Y ahora, reflexionemos con algunos casos prácticos:
Niña de la izquierda. Boliviana. Fotografía utilizada por una ONG de defensa de la infancia para publicitar sus fines e, incluso, solicitar aportaciones.La imagen de la niña se asocia contextualmente a infancia maltratada, familias destructuradas, penurias económicas y problemática social.
El niño de la derecha está inserto en una web-catálogo de moda infantil. En ambos casos sus imágenes han sido utilizadas para publicitar un producto, pero es evidente que no es igual aparecer como estereotipo de belleza y moda infantil que lucir un exotismo para inspirar una compasión que abra carteras.
Pregunto: ¿Hay niños con más derechos que otros?¿Vale lo mismo la imagen y privacidad de un rubito niño nórdico como la de una preciosa morenita de la parte pobreamericana?¿Justifican los fines los medios empleados?
Evidentemente todos los niños tiene los mismos derechos. Lo que no parece claro es que todos tengan los mismos valedores. Y parece evidente que no se guardarán, en los respectivos álbumes familiares, de la misma manera estas fotografías.




Radio Huesca nos sorprendió hace escasa fechas con esta foto calificada en su web como "foto del día"; en principio no hago juicio de intenciones acerca de la intencionalidad del medio que la publicó y, es más, ni siquiera creo que el alcalde de Huesca sea tan profundamente necio y torpe como para tener algo que ver en la publicación de la misma.
Sin embargo, al igual que los ejemplos anteriores hablan de la manipulación de la imagen del menor para vender ropa o buenas intenciones y de la existencia de menores de primera y menores de segunda, este tipo de fotografías (repito: este tipo de fotografías, no ésta necesariamente) nos venden características afectivas o humanas del adulto retratado. Eso se ha hecho siempre (el político que lee un cuento a un grupo de niños es una instantánea clásica) pero hacerlo individualizando al niño es algo ya más reprobable (¿he dicho ya que no me refiero expresamente a ésta?)
Veamos: las fotos habituales de un presidente USA en su despacho mientras alguno de sus hijos corretea por el lugar responde a esa intencionalidad, pero en ellas, aunque es evidente la individualización del menor, lo permite el propio padre o tutor de cuyo interés por salvaguardar los intereses del menor no hay por qué dudar. Y estas fotos "venden" incluso lo imposible: en las páginas de EGIN en los tiempos en que salía a la calle (EGIN, no yo) eran habituales fotos "familiares" de etarras; etarras cariñosos y afables. Tampoco es inhabitual encontrarse con fotografías de jerarcas nazis en actitudes de cercanía con menores. Las intenciones son similares ; las personas que las albergan no son comparables necesariamente.
Lo innegable es la intencionalidad propagandística de todas ellas.Y que funcionan, ya lo creo que funcionan; tanto que es difícil encontrarse quien se resista a ser fotografiado en tesitura tan favorable.





¡Y cómo no hablar de la foto ésta!
No hay como prohibir con énfasis una nimiedad puntual para atraer todos los focos sobre ella. Por no hablar de lo patéticos que resultan los padres que confunden privacidad o anonimato con ocultación de rasgos físicos. Hay quien para ello saca a sus hijos siempre cubiertos con pañuelos o velos que tapan su rostro o , quien, utilizando su influencia, trata de pixelizar caras.
Me repele especialmente cuando la lucha partidista o ideológica, absolutamente digna en principio, deviene en algarada macarra y linchamiento cobarde de dos niñas, y cuando la indignidad de los contendientes les lleva a atacar la figura del padre, o su politica, en carnes más tiernas. Que se ha dicho de estas dos menores absolutamente de todo es una realidad que retrata a los impresentables que han caído en tamaña indignidad; todos esos comentarios acerca de su aspecto físico, todas esas supuestamente graciosas ocurrencias que relacionan a los Rodríguez con los Monster, todo esa verborrea vacía que me provoca náuseas...
No he escuchado ningún comentario reflexivo acerca de si es acertada o no la política Sonsoles-José Luis acerca de la imagen de sus hijas, de cómo han tratado el tema otros presidentes españoles anteriores o de cómo lo hacen otros mandatarios mundiales de la actualidad. Mucha tontería acerca de góticos, after-punks y neo románticos; muchas ganas, en suma, de rellenar espacio periodístico con algo de escasa relevancia, haciendo daño a dos niñas y evitando centrarse en los problemas de verdad.
Y, por cierto, José Luis y Sonsoles: absolutamente poco efectivo el intento de ocultamiento. Bastantes días más tarde del affaire pude, sin esfuerzo, hacerme con la foto sin pixelar. Y, las chicas, decídselo, son muy guapas y, lo presumo, encantadoras en el trato.


Y hay otros muchos menores , yo supongo que la gran mayoría en este planeta, para los cuales eso del derecho a la imagen es una bagatela, una fruslería sobre la que no tienen tiempo ni fuerzas para filosofar. Son los niños que no tienen aún cubiertas necesidades mucho más básicas.¡Como para pensar en "bobaditas de niños ricos europeos"!
Son aquellos cuyos rostros son publicados para ilustrar imágenes muy distintas. Niños encadenados a trabajos infinitos y futuro reducido al próximo amanecer; niños cuya sangre servirá como arma de guerra para desacreditar al enemigo; niños cuyas exequias irán acompañadas casi de más fotógrafos que de personas dolientes.Niños que a nadie importan.
Niños cuya imágen, sin autorizaciones paternas previas o defensores del menor atentos, sirve para ganar un galardón fotográfico, mostrar al mundo lo malos que son los enemigos, ilustrar este artículo o denunciar una realidad doliente. De fotos y menores también, me temo...
Lástima que jamás una foto ensangrentada de un inocente haya parado una guerra. Lástima que jamás la cara sucia de una obrera de siete años haya conseguido erradicar el trabajo infantil. Pero, ¡menos mal! que ha habido alguien que pensó que debía disparar su cámara ante esas realidades; para que las conozcamos, cuando menos.



Obviaré también, y volvemos a nuestro país, la conducta indigna de conocidos personajes que hacen ostentación de su negativa a que se tomen imágenes de los menores que custodian por una pura ley de mercado: cuantas menos fotografías haya en circulación, más valdrán las que, en exclusiva, voy a conceder. Y también obviaré la manipulación macabra que de la imagen de menores (no de los rasgos faciales, insisto) hacen medios de comunicación; me refiero a los que, tras la desaparición de un menor publicitan su imágen (LOGICO) pero, si la ocasión es así de trágica, no se limitan a informar del hallazgo del cadáver o detalles generales del suceso, sino que llegan a describir pormenorizadamente autopsias o circunstancias relacionadas con la muerte que tan sólo interesan a un investigador o a las personas que deban juzgar el hecho.


Por si a alguien pudiera interesar:
1.- La fotografía de menores debe ser SIEMPRE realizada con el consentimiento debido. A no ser que el menor retratado lo sea dentro de un conjunto y no sea el objeto central del mismo.
2.- Aunque te den autorización y lo cuelgues en la web o vaya al diario local, no lo comercialices secundariamente. Si le dices a un padre que vas a colgar la foto en la web, no la utilices luego como portada de un catálogo de moda infantil, por ejemplo.A no ser que así lo explicites y te lo autorice expresamente.
3.- En suma, juega limpio. Cierto que hay adultos con los que no merece la pena ni siquiera jugar; pero estamos hablando de menores.

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(1) Alfonso Esquivel es Licenciado en Ciencias Biológicas, en la especialdad de Zoología, por la Universidad Complutense de Madrid. Miembro del equipo de Atapuerca desde 1989, colaborando en la excavación e investigación del yacimiento de la Sima de los Huesos. Sus campos de interés son el conocimiento de la fauna y flora actuales de la Sierra de Atapuerca y la divulgación de contenidos científicos en relación con la evolución humana. En este campo, es autor de diversos artículos y ha diseñado y realizado actividades pedagógicas dirigidas tanto al público general como a los profesionales de la docencia. (Fuente: http://www.atapuerca.tv/equipo/ficha.php?miembro=25)

NOTA FINAL: Las fotos que utilizo y no son mías, tengo, al menos , la cortesía de citar su procedencia. En esta ocasión:
- Foto de Alfonso Esquivel. Autor Miguel García. Diario del AltoAragón, 12/10/2008.
- Niña Boliviana. Fuente: http://www.savethechidren.es, sin fecha definida.
- Niño modelo. Fuente: http://www.benetton.com, sin fecha definida.
- Elboj con menor en brazos. Fuente://www.radiohuesca.com.
- Hitler con niños. Fuente: página web filonazi cuya URL no me da la gana de transcribir.
- Kennedy con su hijo. Fuente: http://www.fotobazar17.com
- Rodríguez - Obama en el Metropólitan. Fuente: www.elmundo.es
- Niña obrera. Fuente: http://rreloj.wordpress.com/2008/11/25/ninos-encadenados/
- Niño de Gaza. Fuente: http://blogs.20minutos.es/enguerra/categoria/gaza


ANEXO: LEY ORGÁNICA 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.
(BOE número 115 de 14/5/1982)

DON JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA
A todos los que la presente vieren y entendieren.
Sabed: Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente Ley Orgánica:
Conforme al artículo dieciocho, uno, de la Constitución, los derechos al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen tienen el rango de fundamentales, y hasta tal punto aparecen realzados en el texto constitucional que el artículo veinte, cuatro, dispone que el respeto de tales derechos constituya un límite al ejercicio de las libertades de expresión que el propio precepto reconoce y protege con el mismo carácter de fundamentales.
El desarrollo mediante la correspondiente Ley Orgánica, a tenor del artículo ochenta y uno, uno, de la Constitución, del principio general de garantía de tales derechos contenidos en el citado artículo dieciocho, uno, de la misma constituye la finalidad de la presente ley.
Establece el artículo primero de la misma la protección civil de los derechos fundamentales al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen frente a todos género de injerencia o intromisiones ilegítimas. Pero no puede ignorar que algunos de esos derechos gozan o previsiblemente gozarán de una protección penal. Así ocurre con el derecho al honor, amparado por las prescripciones contenidas en el libro II, título X, del vigente Código Penal, y con determinados aspectos del derecho a la intimidad personal y familiar que son objeto de una protección de esa naturaleza en el proyecto de nuevo Código Penal recientemente aprobado por el Consejo de Ministros.
Por ello en los casos que exista la protección penal tendrá ésta preferente aplicación, por ser sin duda la de más fuerte efectividad, si bien la responsabilidad civil derivada del delito se deberá fijar de acuerdo con los criterios que esta ley establece.
Los derechos garantizados por la ley han sido encuadrados por la doctrina jurídica más autorizada entre los derechos de la personalidad, calificación de la que obviamente se desprende el carácter de irrenunciable irrenunciabilidad referida con carácter genérico a la protección civil que la ley establece.
En el artículo segundo se regula el ámbito de protección de los derechos a que se refiere. Además de la delimitación que pueda resultar de las leyes, se estima razonable admitir que en lo no previsto por ellas la esfera del honor, de la intimidad personal y familiar y del uso de la imagen esté determinada de manera decisiva por las ideas que prevalezcan en cada momento en la Sociedad y por el propio concepto que cada persona según sus actos propios mantenga al respecto y determine sus pautas de comportamiento. De esta forma la cuestión se resuelve en la ley en términos que permiten al juzgador la prudente determinación de la esfera de protección en función de datos variables según los tiempos y las personas.
Los derechos protegidos en la ley no pueden considerarse absolutamente ilimitados. En primer lugar, los imperativos del interés público pueden hacer que por ley se autoricen expresamente determinadas entradas en el ámbito de la intimidad, que no podrán ser reputadas legítimas. De otro lado, tampoco tendrán este carácter las consentidas por el propio interesado, posibilidad ésta que no se opone a la irrenunciabilidad abstracta de dichos derechos pues ese consentimiento no implica la absoluta abdicación de los mismos sino tan sólo el parcial desprendimiento de alguna de las facultades que los integran. Ahora bien, la ley exige que el consentimiento sea expreso, y dada la índole particular de estos derechos permite que pueda ser revocado en cualquier momento, aunque con indemnización de los perjuicios que de la revocación se siguieren al destinatario del mismo. El otorgamiento del consentimiento cuando se trate de menores o incapacitados es objeto de las prescripciones contenidas en el artículo tercero.
En los artículos cuarto al sexto de la ley se contempla el supuesto de fallecimiento del titular del derecho lesionado. Las consecuencias del mismo en orden a la protección de estos derechos se determinan según el momento en que la lesión se produjo. Aunque la muerte del sujeto de derecho extingue los derechos de la personalidad la memoria de aquél constituye una prolongación de esta última que debe también ser tutelada por el Derecho, por ello, se atribuye la protección en el caso de que la lesión se hubiera producido después del fallecimiento de una persona a quien ésta hubiera designado en su testamento, en defecto de ella a los parientes supervivientes, y en último término, al Ministerio Fiscal con una limitación temporal que se ha estimado prudente. En el caso de que la lesión tenga lugar antes del fallecimiento sin que el titular del derecho lesionado ejerciera las acciones reconocidas en la ley, sólo subsistirán éstas si no hubieran podido ser ejercitadas por aquél o por su representante legal, pues si se pudo ejercitarlas y no se hizo existe una fundada presunción de que los actos que objetivamente pudieran constituir lesiones no merecieron esa consideración a los ojos del perjudicado o su representante legal. En cambio, la acción ya entablada sí será transmisible porque en este caso existe una expectativa de derecho a la indemnización.
La definición de las intromisiones o injerencias ilegítimas en el ámbito protegido se lleva a cabo en los artículos séptimo y octavo de la ley. El primero de ellos recoge en términos de razonable amplitud diversos supuestos de intromisión o injerencia que pueden darse en la vida real y coinciden con los previstos en las legislaciones protectoras existentes en otros países de desarrollo social y tecnológico igual o superior al nuestro. No obstante, existen casos en que tales injerencias o intromisiones no pueden considerarse ilegítimas en virtud de razones de interés público que imponen una limitación de los derechos individuales, como son los indicados en el artículo octavo de la ley.
Por último, la ley fija, en su artículo noveno, de acuerdo con lo prevenido en el artículo cincuenta y tres, dos, de la Constitución, el cauce legal para la defensa frente a las injerencias o intromisiones ilegítimas, así como las pretensiones que podrá deducir el perjudicado. En lo que respecta a la indemnización de perjuicios, se presume que éstos existen en todo caso de injerencias o intromisiones acreditadas, y comprenderán no sólo la de los perjuicios materiales, sino también la de los morales, de especial relevancia en este tipo de actos ilícitos. En tanto no sea regulado el amparo judicial, se considera de aplicación al efecto la Ley de Protección Jurisdiccional de los derechos de la persona de veintiséis de diciembre de mil novecientos setenta y ocho, a cuyo ámbito de protección han quedado incorporados los derechos al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen por la disposición transitoria segunda, dos, de la Ley Orgánica dos/mil novecientos setenta y nueve, de tres de octubre, del Tribunal Constitucional.

CAPITULO PRIMERO
Disposiciones generales
Artículo primero
Uno. El derecho fundamental al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, garantizado en el artículo dieciocho de la Constitución, será protegido civilmente frente a todo género de intromisiones ilegítimas, de acuerdo con lo establecido en la presente Ley Orgánica.
Dos. Cuando la intromisión sea constitutiva de delito, se estará a lo dispuesto en el Código Penal. No obstante, serán aplicables los criterios de esta ley para la determinación de la responsabilidad civil derivada de delito.
Tres. El derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen es errenunciable, inalienable e imprescriptible. La renuncia a la protección prevista en esta ley será nula, sin perjuicio de los supuestos de autorización o consentimiento a que se refiere el artículo segundo de esta ley.
Artículo segundo
Uno. La protección civil del honor, de la intimidad y de la propia imagen quedará delimitada por las leyes y por los usos sociales atendiendo al ámbito que, por sus propios actos, mantenga cada persona reservado para sí misma o su familia.
Dos. No se apreciará la existencia de intromisión ilegítima en el ámbito protegido cuando estuviere expresamente autorizada por ley o cuando el titular del derecho hubiese otorgado al efecto su consentimiento expreso.
Tres. El consentimiento a que se refiere el párrafo anterior será revocable en cualquier momento, pero habrán de indemnizarse en su caso, los daños y perjuicios causados, incluyendo en ellos las expectativas justificadas.
Artículo tercero
Uno. El consentimiento de los menores e incapaces deberá prestarse por ellos mismos si sus condiciones de madurez lo permiten, de acuerdo con la legislación civil.
Dos. En los restantes casos, el consentimiento habrá de otorgarse mediante escrito por su representante legal, quien estará obligado a poner en conocimiento previo del Ministerio Fiscal el consentimiento proyectado. Si en el plazo de ocho días el Ministerio Fiscal se opusiere, resolverá el Juez.
Artículo cuarto
Uno. El ejercicio de las acciones de protección civil del honor, la intimidad o la imagen de una persona fallecida corresponde a quien ésta haya designado a tal efecto en su testamento. La designación puede recaer en una persona jurídica.
Dos. No existiendo designación o habiendo fallecido la persona designada, estarán legitimados para recabar la protección el cónyuge, los descendientes, ascendientes y hermanos de la persona afectada que viviesen al tiempo de su fallecimiento.
Tres. A falta de todos ellos, el ejercicio de las acciones de protección corresponderá al Ministerio Fiscal, que podrá actuar de oficio a la instancia de persona interesada, siempre que no hubieren transcurrido más de ochenta años desde el fallecimiento del afectado. El mismo plazo se observará cuando el ejercicio de las acciones mencionadas corresponda a una persona jurídica designada en testamento.
Artículo quinto
Uno. Cuando sobrevivan varios parientes de los señalados en el artículo anterior, cualquiera de ellos podrá ejercer las acciones previstas para la protección de los derechos del fallecido.
Dos. La misma regla se aplicará, salvo disposición en contrario del fallecido, cuando hayan sido varias las personas designadas en su testamento.
Artículo sexto
Uno. Cuando el titular del derecho lesionado fallezca sin haber podido ejercitar por sí o por su representante legal las acciones previstas en esta ley, por las circunstancias en que la lesión se produjo, las referidas acciones podrán ejercitarse por las personas señaladas en el artículo cuarto.
Dos. Las mismas personas podrán continuar la acción ya entablada por el titular del derecho lesionado cuando falleciere.

CAPITULO II
De la protección civil del honor, de la intimidad y de la propia imagen
Artículo séptimo
Tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas en el ámbito de protección delimitado por el artículo segundo de esta Ley:
Uno. El emplazamiento en cualquier lugar de aparatos de escucha, de filmación, de dispositivos ópticos o de cualquier otro medio apto para grabar o reproducir la vida íntima de las personas.
Dos. La utilización de aparatos de escucha, dispositivos ópticos, o de cualquier otro medio para el conocimiento de la vida íntima de las personas o de manifestaciones o cartas privadas no destinadas a quien haga uso de tales medios, así como su grabación, registro o reproducción.
Tres. La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo.
Cuatro. La revelación de datos privados de una persona o familia conocidos a través de la actividad profesional u oficial de quien los revela.
Cinco. La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.
Seis. La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.
Siete. La divulgación de expresiones o hechos concernientes a una persona cuando la difame o la haga desmerecer en la consideración ajena.
Artículo octavo
Uno. No se reputará, con carácter general, intromisiones ilegítimas las actuaciones autorizadas o acordadas por la Autoridad competente de acuerdo con la ley, ni cuando predomine un interés histórico, científico o cultural relevante.
Dos. En particular, el derecho a la propia imagen no impedirá:
a) Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.
b) La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.
c) La información gráfica sobre un suceso o acaecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.
Las excepciones contempladas en los párrafos a) y b) no serán de aplicación respecto de las autoridades o personas que desempeñen funciones que por su naturaleza necesiten el anonimato de la persona que las ejerza.
Artículo noveno
Uno. La tutela judicial frente a las intromisiones ilegítimas en los derechos a que se refiere la presente ley podrá recabarse por las vías procesales ordinarias o por el procedimiento previsto en el artículo cincuenta y tres, dos, de la Constitución. También podrá acudirse, cuando proceda, al recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.
Dos. La tutela judicial comprenderá la adopción de todas las medidas necesarias para poner fin a la intromisión ilegítima de que se trate y restablecer al perjudicado en el pleno disfrute de sus derechos, así como para prevenir o impedir intromisiones ulteriores. Entre dichas medidas podrán incluirse las cautelares encaminadas al cese inmediato de la intromisión ilegítima, así como el reconocimiento del derecho a replicar, la difusión de la sentencia y la condena a indemnizar los perjuicios causados.
Tres. La existencia de perjuicio se presumirá siempre que se acredite la intromisión ilegítima. La indemnización se extenderá al daño moral que se valorará atendiendo a las circunstancias del caso y a la gravedad de la lesión efectivamente producida, para lo que se tendrá en cuenta en su caso, la difusión o audiencia del medio a través del que se haya producido. También se valorará el beneficio que haya obtenido el causante de la lesión como consecuencia de la misma.
Cuatro. El importe de la indemnización por el daño moral, en el caso del artículo cuarto, corresponderá a las personas a que se refiere su apartado dos y, en su defecto, a sus causahabientes, en la proporción en que la sentencia estime que han sido afectados. En los casos del artículo sexto, la indemnización se entenderá comprendida en la herencia del perjudicado.
Cinco. Las acciones de protección frente a las intromisiones ilegítimas caducarán transcurridos cuatro años desde que el legitimado pudo ejercitarlas.
DISPOSICION DEROGATORIA
Quedan derogadas cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo previsto en la presente Ley Orgánica.
DISPOSICIONES TRANSITORIAS
Primera.- En tanto no se promulgue la normativa prevista en el artículo dieciocho, apartado cuatro, de la Constitución, la protección civil del honor y la intimidad personal y familiar frente a las intromisiones ilegítimas derivadas del uso de la informática se regulará por la presente ley.
Segunda.- En tanto no sean desarrolladas las previsiones del artículo cincuenta y tres, dos, de la Constitución sobre establecimiento de un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad, la tutela judicial de los derechos al honor, la intimidad personal y familiar y a la propia imagen se podrá recabar, con las pecualiaridades que establece esta ley sobre legitimación de las partes, por cualquiera de los procedimientos establecidos en las Secciones II y III de la Ley sesenta y dos/mil novecientos setenta y ocho, de veintiséis de diciembre, de Protección Jurisdiccional de los derechos fundamentales de la persona. Agotado el procedimiento seguido, quedará expedito el recurso de amparo constitucional en los supuestos a que se refiere el capítulo I, del Título III de la Ley Orgánica dos/mil novecientos setenta y nueve, de tres de octubre, del Tribunal Constitucional.
Por tanto,
Mando a todos los españoles particulares y autoridades, que guarden y hagan guardar esta Ley.
Palacio de la Zarzuela, Madrid, a cinco de mayo de mil novecientos ochenta y dos.- JUAN CARLOS R.- El Presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo.