necio, cia. (Del lat. nescius):
1. adj. Ignorante y que no sabe lo que podía o debía saber.
2. adj. Imprudente o falto de razón.
3. adj. Terco y porfiado en lo que hace o dice.
4. adj. Dicho de una cosa: Ejecutada con ignorancia, imprudencia o presunción.

De necios supuestos y necedades confirmadas

El título alude al hecho cierto consistente en que, por muy prudentes que nos creamos, todos actúamos en alguna ocasión neciamente y no por ello debemos cargar toda la vida con la etiqueta de necios; si bien, debo confesarlo, los protagonistas de este escrito (cuyos nombres falseo intencionadamente por razones obvias) han escalado por méritos propios y con constancia y fervor dignas de mejor causa, las más altas cimas de la estupidez humana.
En el lugar donde yo pasé la práctica totalidad de mi vida no aprecié demasiadas conductas necias; tal vez porque entre mis anteriores paisanos abunden más los comportamientos trufados de cinismo, oportunidad o, simplemente, criminalidad que los simplemente necios.

A lo que vamos... Mi llegada a Huesca significó un enorme cambio a nivel laboral, quiérase o no uno de los anclajes fuertes en la sociedad en la que te integras. Y, habida cuenta de las necesidades que debes satisfacer y la edad a la que lo haces (que uno ya comienza a peinar alguna cana que otra) comienzas aceptando cualquier cosa en la esperanza de ir mejorando. Pues bien, es en esos escenarios laborales donde he encontrado el mayor número de supuestos necios, algunos de los cuales (los lectores podrán juzgar acerca de su supuesta cretinez) paso a enumerar:

Fidel, el guardián entre el centeno.El necio por "cortito".
Lo conocí en una empresa de seguridad, de éstas que tiran precios, hacen contratos de conserjes a quienes deben ejercer funciones de vigilancia y, por supuesto, no respetan derechos laborales mínimos, ni descanso, ni vacaciones ni todas esas “moderneces” que tanto repugnan al empresariado troglodita. Aclaro; al troglodita, a ese otro empresariado comprometido con la calidad del producto y con el futuro de la zona y sus gentes no va dirigido el comentario. Por si acaso, que es costumbre necia quedarse mirando el dedo cuando se apunta al cielo. ¿ Y la inspección de trabajo por donde queda, si me hace el favor...?
Fidel es un metro noventa de estatura y cerca de cientocincuenta kilogramos de masa. Un CI que se adivina realmente bajo. Movimientos oculares incontrolados. Una ingestión compulsiva y continuada en el tiempo de cafeína, nicotina, azúcares y alquitrán.Cuando habla rumia y/o escupe las palabras alternativamente. Cuenta historias acerca de sucesos extraños ocurridos en horas de servicio.
Fidel es un necio sin maldad, sin ánimo de "tocar los cojones" ...
Es necio por buenazo, por manso. Por soportar sin una queja jornadas de 14 y 16 horas diarias, con un salario mínimo y menos de tres euros por hora extra, sin nocturnidades ni peligrosidades, sin descanso...
Es necio por aceptar cobrar su miseria del 10 al 20 de mes vencido; y éso si el inútil del administrativo de la empresa ha tenido a bien prepararle la nómina, que no es habitual.
Es necio por tener como objetivo adquirir una autocaravana para aparcarla en el lugar de trabajo y vivir en ella entre turno y turno.
Es necio, en suma, porque hay gentes que lo hacen necio.Y le roban la sangre y la vida (plusvalía la llaman ahora).

Alfredo,el empresario venido a menos.El necio por cacique.
No hay nada más necio que el que empeña en negar la evidencia.
Plantearse que haber vendido un negocio previo pero salvaguardando la gente que tenía empleada , sus siervos de la gleba, (cuando esa gente perdió su antiguedad y cualquier otro derecho adquirido) es una necedad; y sus antiguos trabajadores lo saben...
Tener a la nueva empresa que le contrata como responsable comercial al borde permanente del cierre habida cuenta de su incapacidad para el trato comercial digno (en toda Huesca se le conoce sobradamente y el nivel de ventas de la empresa es cada vez más exiguo), es una necedad. Y más si te crees que lo estás haciendo bien y echas la culpa a otros.
Crear un mal ambiente en la empresa, basado en el maltrato verbal continuado y en el menosprecio sistemático a los derechos de los trabajadores, es una necedad.
Rellenar las botellas de agua mineral para consumo de empleados con agua del grifo para abaratar costes es una necedad; y mezquina,además.
Hacer que un trabajador de baja por enfermedad vaya al centro de trabajo para despedirlo, y aprovechar su ingenuidad para hacerle firmar que el despido es voluntario y anterior en el tiempo es de necios; y aún más, de gilipollas si te ves en la necesidad de llamarlo posteriormente para que ayude en la distribución en los escasos picos de actividad existentes.
En fin, el clásico tipejo exponente de la decadencia de unas ideas, las, en sentido amplio, caciquiles, que parecen parasitarias en parte del empresariado altoaragonés.Pretender que las 40 horas semanales es una modernez que en su empresa no vale, pretender que eso de la seguridad e higiene (con carretillas de gasoil funcionando en lugares cerrados) son mariconadas, pretender que los conductores de reparto lo hagan bien mientras se pone a su alcance bebidas alcohólicas, pretender que todos lo hacen mal cuando quien puede se va de la empresa (y rapidito, además...), pretender todo eso y muchas cosas más que en este momento dejo en el teclado no es sino un ejemplo claro de la necedad a la que se puede llegar.

Quasimodo, el de alias bien puesto. El necio por bocazas.
Un tipo absolutamente cinematográfico éste: No llega al metro sesenta y cinco, cuarentón más que pasado, barrigón, de calva occipital pronunciada, con una cicatriz en la frente, estrabismo acusado, mirada torva y un principio de jiba camellera... Y no lo digo en tono jocoso, ni despectivo, sino tan sólo por simple y objetiva descripción; aspecto físico fiel reflejo de su esencia: maleducado, racista, de un interior muy feo, mal compañero y , ¡cómo no!, profundamente necio.
Su entrada al lugar de trabajo, realizado el reparto que efectúa, consiste en un grito (siguiendo el símil cinematográfico) a lo Jose Luis López Vázquez con efluvios a cerveza mal digerida. ¡¡¡Administrativoooooooooo!!!, grita el muy tarado pretendiendo que el oficinista deje lo que tenga entre manos y le de preferencia por encima de cualquier otro.
Pero el cuadro psíquico no queda completo sin referirnos (de nuevo esa boca que no calla) a los delirios de grandeza que hacen levitar al okupa de Notre Dame. Delirios de grandeza que van desde presumir de familiaridad campechana con el director general de la empresa, a mencionar constantemente el volúmen ("¡treinta mil litros, chiquer...!", vomita sin venir a cuento) de una piscina que, se supone, tiene en el pueblo o la marca y el modelo de su todoterreno (eso sí, sin indicar el hecho de que es un tercera o cuarta mano...).
Pero aún falta más: en los intervalos de trabajo es habitual que personal desocupado hojee el diario. Hasta aquí, todo bien. El problema se presenta cuando el "lector" es el enamorado de la gitana Esmeralda; entonces todo aquel que esté próximo a él se enterará (torpeza lectora y comentarios soeces extra) de las últimas novedades "importantes" de la zona:
"Que si con esta rumana que se anuncia aquí ya estuve ayer, que si la otra no vale demasiado. Que si un francés completo es ...., (y no ahorrará detalles, el muy cenutrio) que si yo sólo me follo (sic) a modelos (modelos de 50 euros, matiza alguno cansado de sus jaimitadas), que si el truco para ir de inocente consiste en no volver al bar con la chica tras haber estado en la habitación...
En fín, que si pasáis por los clubs de la carretera de Sariñena y ahí está ese tipo de tal guisa y aspecto, podéis darle recuerdos míos.De neofato a necio.



De templos del saber a escuelas de necedad.
Tan sólo de conducta necia puede calificarse aquella de quien ejerciendo el poder, algún grado de poder, dicta normas de cumplimiento harto difícil (por ejemplo, por ir contra los usos y costumbres del momento) y con un fuerte toque de arbitrario capricho a falta de explicación suficiente que las justifique. Conductas necias que originan conflictos que pudieran haberse abortado en sus momentos iniciales. Conflictos que ,antes o después, van a aflorar en nuestros centros escolares.

Veremos que pasa el día que un alumno decida que no se quita el pendiente (aunque algún concertado director bravuconee diciendo que se lo arranca) para entrar a clase; y veremos que pasa cuando otros diez lo secunden; y veremos que pasa cuando argumenten que su derecho a la educación prima sobre el uso o no de cualquier ornato corporal o indumentaria (ya hay sentencias en ese sentido).
O veremos que ocurre cuando cualquier adolescente argumente que viste así (con camiseta de tirantes, por ejemplo) porque tiene calor y punto, remedando en cierto modo el episodio de Rosa Parks cuyo dolor de piés marcó un hito en la lucha por los derechos civiles.
Pues bien, en Huesca existen centros que dictan normas sobre el vestuario adolescente o sobre la bisutería y maquillaje que es adecuada. Y pretender que la buena educación o que la normativa impuesta o que el buen fin del estamento educativo se ven comprometidos por un pendiente en la oreja de un chico o un piercing en la nariz de un adolescente, es tener en bien poco esos conceptos.Es algo tan fuera de lugar como pretender que el honor de una familia se ubica en el pubis de sus mujeres. Por todo ello creo que harían muy bien los centros escolares en evitar con normativas necias despertar batallas sin sentido.
Y si no, al tiempo...