No me parece a mí que...
(De cheques-bebés, pagas para postadolescentes y lindezas similares...)

Inciso previo:
Esta entrada del blog pretende exclusivamente expresar y argumentar un punto de vista personal acerca de unos actos de gobierno con los que discrepo. No me guía ánimo partidista, ni tengo interés en que nadie identifique mi escrito con sigla alguna. Simplemente pongo el dedo donde me escuece y lo expreso. Siempre habrá quien diga el consabido "bien habla de lo que le disgusta, pero se calla lo que le gusta" pretendiendo así minusvalorar mi opinión y hurtar el diálogo a que ella invita. Pues vale: me niego a explicar lo obvio.
Y, sin más, comienzo...

Desde el Estado absolutamente liberal (propio del darwinismo social) a otro totalmente mediatizador de la libertad individual, hay múltiples matices. El primero, muy posiblemente, sólo sirve para mantener los privilegios y modos de vida de unas clases muy determinadas, favoreciendo la caridad en detrimento de la justicia social y provocando bolsas de miseria que, de algún modo, explotarán en un momento u otro; el segundo es creador de ciudadanos sin criterio, sin vida propia...
Posiblemente, el mejor Estado es aquel que perseguían los anarquistas, los enemigos declarados del mismo, cuando enunciaban su lema: "Cambiar el gobierno de las personas por la administración de las cosas"
En este sentido, el Estado sólo tiene sentido en tanto en cuanto es garante de ese concepto tan difuso como es el bienestar de la ciudadanía que lo conforma;pero no podemos ser ingénuos: es cierto que el Estado genera y satisface intereses propios (apetencia de poder, por ejemplo) alejados del interés común.

Un Gobierno conformado por gentes con sensibilidad social (me cuidaré mucho de decir "de izquierdas") debe poner en marcha políticas de redistribución de riqueza ,de igualdad de oportunidades y de justicia. Algo muy alejado a abrir la cartera y repartir dinero, algo que es característico de un sistema caciquil basado en el reparto caprichoso (aunque siempre se le pueda dar una solemnidad administrativa) de prebendas al objeto de crear un colchón de gentes agradecidas afectas al partido político de turno.
En suma, un Gobierno orientado al bien social debe ,para poder legislar con conocimiento de causa, conocer las problemáticas que afectan al ciudadano y, hecho ésto, poner las políticas y medios adecuados para darles solución. No vale, (por ejemplo,que ya sé que lo han solucionado de la mejor manera posible) que para paliar el desastre de los trenes de cercanías de BCN se dedicaran a dar dinero a los usuarios para tomar un taxi.

En España existe un problema demográfico enquistado desde hace más de dos décadas; las parejas españolas no tienen el número de hijos suficiente ni para el relevo generacional.Todo un problema con drama social implícito. Otro gran problema es la dificultad existente para la emancipación familiar de muchos jóvenes, éste con drama personal incluído.
Pues bien, lo que no se debe es funcionar como el estereotipo bilbaino (¡¡Por dinero va a a ser ...!!) abriendo las arcas del Estado y dilapidando millones de euros en satisfacer monentáneamente a unos pocos ciudadanos. Y no se debe hacer así por ...

... El tufo demogágico y electoralista es asfixiante. No es correcto que se anuncie la aplicación del cheque bebé en un debate del estado de la Nación.No es correcto que a los electores más jóvenes se les diga que se les va a subvencionar la salida de casa de papá a tres meses de una contienda electoral.

... Crea agravios comparativos y es injusto. ¿Por qué a los bebés nacidos a partir de una fecha determinada?¿Por qué a los jóvenes desde una edad determinada a otra, y no los que quedan fuera? ¿Por qué los vascos y navarros van a tener que cumplir exigencias extra para que les den la paga?

... No se explica bien y alimenta racismos y xenofobias. No hace falta extenderse en esto. Basta con haber tenido los oídos abiertos y haber escuchado los comentarios acerca de la capacidad generatriz de mujeres de determinados sectores sociales.

... Revela una alarmante falta de ideas y de proyecto político en los gobernantes.Y de cobardía. No hay capacidad de coger el toro por los cuernos y comenzar a poner en marchas las reformas estructurales que puedan acabar en el tiempo preciso con estos problemas. Y repito: abrir la cartera no sirve.

En suma, un gobierno con fuerte preocupación social y con un ánimo claro de resolver problemas, contribuir a la redistribución de la riqueza y tratar de eliminar toda injusticia social, debe saber que el medio más alejado de los fines pretendidos es las subvención directa al ciudadano (excepción hecha, claro, de casos puntuales de extrema necesidad). En su lugar, lo auténticamente progresista (progresista en su acepción menos ideológica) es establecer medidas. Los dos problemas mencionados tienen ramificaciones en otros sectores de la actividad humana y, por ello, se debe atacar en distintos frentes.
Esperaremos los inminentes programas electorales a ver qué dicen de todo esto.