De caballeros y dragones

Hoy es San Jorge.
Caballero vencedor del Dragón, bestia que en nuestra cultura encarna el temor colectivo a ser oprimidos, violentados, amedrentados...
Caballero oportuno que, bien acompañado, desequilibra en Alcoraz la balanza a favor de los valientes, de los superados en número, que no en coraje... San Jorge, el paladín, el líder, el liberador... El personaje que, junto a otros de similares virtudes, puebla fantasías infantiles y deseos de emulación en nuestros pequeños.

¡Y cuántos "sanjorges" así necesita nuestra Huesca! Casi tantos como oscenses somos. Los adultos en nuestro cinismo cotidiano al único "sanjorge" que aspiramos es al que, encarnado en una combinación ganadora de cualquier lotería nos libere de ese yugo ingrato que es el trabajo alienante que desarrollamos a precio de baratija.Esa primitiva que nos permita, de una vez por todas, decirle a quien nos condena al submileurismo lo que pensamos de él...
Pero ,de ésos, no hay para todos.

Y, mientras tanto, nuestra Huesca sigue esperando un San Jorge colectivo que la libere del yugo del caciquismo empresarial que todavía algunos practican (Huesca es pequeña; y todos nos conocemos...), que la manumita del fatismo como seña de identidad de sus habitantes, que la saque de la invisibilidad de las ciudades de paso, que la abra al mundo, que evite que nuestros jóvenes hagan las maletas si pueden, que haga de la cultura uno de sus baluartes ciudadanos...Huesca espera en vano.

Soy consciente que desde las instituciones hay caballeros (masculinos y femeninos) que combaten por ello, que tratan de dotar a esta provincia de mejores infraestructuras, que intentan representarla con dignidad allá donde hayan sido destinados, que se esfuerzan por desarrollar ideas y proyectos de futuro...
Pero no hablo de ellos; hablo de la falta, en muy buena parte de la ciudadanía, de ese espíritu crítico trabajado que conforma claridad de ideas e impele a la acción en defensa de unos postulados. Hablo de ese espíritu crítico , que no negativismo sistemático paralizante, que nos permita dilucidar, por ejemplo, si Gran Scala es el San Jorge que cambiará para bien la vida de muchos de nuestros vecinos o el Dragón que convertirá Los Monegros en la nueva Sodoma; hablo de ese espíritu crítico que nos aclare si Zapatero mintió cuando dijo que ningún trasvase del Ebro se haría mientras fuera Presidente o si es un estadista que ,ante una situación desesperada, ha optado sabiamente; ese espíritu crítico que, sin ninguna duda, estuvo en gentes como " . . . . . " (cada cual que ponga el nombre que crea conveniente) que hicieron cambiar nuestro mundo a mejor.

En suma, nuestra Huesca precisa de muchos San Jorges. Gentes que no hagan caso de la cobarde conseja (¿Para qué meterte en líos? Mejor pasas del asunto) y que, con espíritu crítico y claridad de mente, arremetan contra las decenas de dragones que tratan de inmovilizarnos, que claven sus lanzas en los corazones putrefactos de la ignorancia, que corten las cabezas del seguidismo borreguil,que cercenen las garras de la insustancialidad cotidiana...
Caballeros, hombres y mujeres, en todos los frentes que, sin esperar a líderes que muy raramente acuden, se organicen desde sindicatos, asociaciones vecinales, partidos políticos, organizaciones culturales , religiosas y empresariales o, simplemente, desde la individualidad más absoluta y, confiando en sus propias fuerzas y resolución, sirvan de revulsivo a esta Huesca que espera un capitán milagrero sin darse cuenta que los capitanes no comandan tropas de cobardes y que Alcoraz no fue una victoria individual del Santo y su compañero de montura, sino la colectiva de un grupo de arrojados combatientes que arremetieron contra un enemigo muy superior, sin percatarse de si su conducta sería motivo de expediente que los apartara de la carrera funcionarial o si serían amonestados por el imbécil del encargado del hiper en cuanto abandonaran el campo de batalla.
¡Viva San Jorge! ¡Viva Huesca! ¡Y viva la gente digna de ambos, del santo y la provincia!