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Organizado por CGT, Los Verdes y Ecologistas en Acción, se desarrolla en nuestra ciudad un ciclo de charlas que, bajo el título de Miradas críticas, nos presenta una serie de materiales interesantes para la reflexión y el debate. |

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La primera en la frente:"Muchas veces, cuando comenzamos un encuentro de este tipo, preguntamos al auditorio cómo ha venido al mismo; en esta ocasión, habida cuenta del tamaño de esta ciudad, lo obviaremos." Y sigue:
"He traído un power point como chuleta, pero sin efectitos raros" avisa Carlos Puentes, que sustituye a Pablo Cotarelo en el día de hoy. Y lo dice avisando de lo denso de la conferencia de esta tarde. Con el interés del público conseguido y sin darse un respiro comienza Carlos dividiendo su intervención en diferentes apartados. |

Hoy la charla acaba de una manera diferente. Orador y público nos concentramos en la Plaza próxima a la Facultad donde se desarrolla el ciclo de conferencias para dar lectura a un manifiesto y proclamar que EL CLIMA NO SE VENDE. El manifiesto, por su evidente valor testimonial, se reproduce a continuación.
*** El cambio Climático es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad a corto plazo. Es uno de los problemas que de manera más intensa amenaza nuestras posibilidades de alcanzar un desarrollo humano y sostenible que permita erradicar la pobreza del planeta. Sus impactos se están sintiendo ya pero se pueden frenar si actuamos de forma inmediata. Nuestro futuro se está decidiendo ahora en Copenhague. Los líderes mundiales se han reunido allí para forjar un nuevo acuerdo climático y queremos que escuchen a los ciudadanos y ciudadanas.
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Nuestras demandas a los gobiernos son:
1.- Contribuir a la reducción de las emisiones globales de Dióxido de Carbono. El consenso científico señala que es imprescindible mantener los incrementeos de temperatura por debajo del "límite de seguridad" de 2ºC. Para ello, los niveles de emisiones globales deben comenzar a disminuir antes de 2015 y reducirse en más del 80% respecto a los niveles de 1990 en el 2050.
Exigimos que se establezcan para España y Aragón objetivos concretos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de obligado cumplimiento para el año 20202, que en ningún caso podrán suponer objetivos menos ambiciosos que los establecidos por el protocolo de Kyoto.
2.- Ayudar a la adaptación y mitigación del cambio climático de los países más desfavorecidos. Quienes menos responsabilidad tienen en las emisiones contaminantes son quienes más duramente están sufriendo las consecuencias presentes del cambio climático.
3.- Comprometerse con un desarrollo con bajas emisiones de carbono. El primer paso es un cambio radical del modelo energético, dejando atrás las opciones obsoletas y contaminantes, y apostando decididamente por el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la equidad. Proponemos Leyes de Ahorro y Eficiencia energética que contemplen un compromiso de reducción mínima de energía primaria del 20% en 2020 con respecto al 2005. Pedimos al Gobierno español y aragonés que en la planificación energética contemplen el objetivo de que las energías renovables cubran el 50% de la producción de electricidad en 2020 y el 100% en 2050.
4.- Promover modelos de ciudad compacta y un transporte y movilidad sostenibles.
Es necesario apostar por modelos de ciudad compacta que permita recuperar los barrios y apostar por una movilidad sostenible basada en el peatón y el ciclista. Las emisiones del transporte han aumentado un 97% en 2007 respecto de 1990. Es imprescindible que nuestra movilidad cotidiana deje de estar basada en el vehículo particular. para ello son necesarios cambios en el modelo de ordenación territorial y urbanismo que se ha venido desarrollando en los últimos años.
5.- Transición hacia el "empleo verde." las medidas de reducción de emisiones suponen importantes y nuevas oportunidades de empleo más cualificado en algunos sectores, enregías renovables, que deben potenciarse.
6.- Reducir la huella ecológica. Un mundo con límites a las emisiones de carbono requiere de quienes vivimos más alla de nuestras posibilidades ecológicas consumir menos y de otra manera, lo que, además, se traducirá en una mejora de nuestra calidad de vida y bienestar.

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Llego un poco antes a la sala. Ello me da ocasión para conocer a Jorge, de Los Verdes, la persona que ejercerá como presentador y moderador en el día de hoy. Me pone en antecedentes acerca de la oradora y me entrega una fotocopia que reproduce dos de sus artículos ("Otra agricultura para otro clima" y "La cara oculta de los supermercados", ambos extraídos de Público y de fácil localización en la red)
Y comienza su exposición; menciona la crisis de alimentos, se refiere al concepto soberanía alimentaria como superador del de seguridad alimentaria, denuncia el pentapolio de la distribución de productos alimenticios y explica: "La ley del reloj de arena se llama esto. Por un lado nos encontramos al campesinado; por otro al conjunto de los consumidores y, en medio, un enorme estrangulamiento que ahoga ambos extremos, empobreciendo al campesino, por un lado, y cobrando precios abusivos, por otro. Con efectos perversos como que el campesinado deja de existir y contribuye a la aparición y expansión de villas miseria en los alrededores de las ciudades. " |


Jorge Riechmann habla desde el atril. En las cerca de dos horas, coloquio incluído, que durará la disertación permanecerá en pie, sin alejarse más allá de dos pasos del micrófono.Tan sólo unos sorbos de agua interrumpirán levemente su parlamento.
Comienza Jorge exponiende una tímida crítica al concepto de decrecimiento utilizado como mercadotecnia novedosa, cuando es desde hace cuatro décadas eje central del pensamiento ecologista.Reitera Jorge que, como el pensamiento ecologista plantea, "nada material puede crecer infinitamente en una biosfera finita y, en este sentido hablar de decrecimiento tiene su razón de ser, pero yo hubiera preferido hablar de autocontrol o contención, pero esto que digo consideradlo como una pequeña nota a pie de página.
Centrándome en el tema que hoy nos ocupa, la manera de vivir o malvivir el tiempo y sus afecciones ecológicas, os comento que en un capítulo del libro *Gente que no quiere viajar a Marte* trato ampliamente el vértigo que nos asalta al intuir que se nos está acabando el tiempo, que estamos terminando , en muy breve lapso temporal, con recursos que tardaron tiempos enormes en crearse o que. comenzamos a ser conscientes de la alteración de alcance insospechado que la mano del hombre, ayudado por una potentísima tecnología, puede producir."
Hablará Jorge ahora del cambio en el concepto de tiempo, provocado por la creación-invención del reloj mecánico, a partir del cual se sustituyen los tiempos cíclicos (día y noche, sucesión de estaciones, periodos menstruales...) por otros de índole lineal, lo cual produce choques de importancia. Ilustrará esos choques , por ejemplo, con los desajustes de salud que sufren trabajadores a turnos.Y continúa:"Desde el siglo XIV, y se agudiza esto con la revolución industrial, los tiempos buscan acortarse para el acúmulo de beneficios, se fuerza la máquina con estos objetivos y chocan distintas concepciones del tiempo.En África se representa al hombre europeo como el que lleva reloj ... y no tiene tiempo. Y tienen razón: no tenemos tiempo; el culto a la velocidad, la exaltación de la rapidez, la dilatación de los trayectos diarios para acceder a los quehaceres, la centralidad del trabajo asalariado y el ocio mercantilizado nos hacen seres veloces sin que ello supongo ahorro de tiempo.Nos falta tiempo para cultivar relaciones, para buscar un ritmo mas lento de disfrutar de nuestra vida, para vivir...Hace muy poco se han cumplido los 20 años de la caída del Muro de Berlín.Llamaba la atención en las entrevistas que se hacían con motivo de esa efeméride el tema recurrente del discurrir del tiempo y su diferente concepción. Recuerdo que decía una de las entrevistadas: *El tiempo era diferente; antes ver a los amigos era una ocupación importante.Hoy parece que pierdes el tiempo si lo haces. Antes las amistades eran más intensas, posiblemente porque teníamos mucho más tiempo para cultivarlas; hoy todo el mundo corre para ir de una cita a otra.*"
E, hilando con lo anterior, prosigue Jorge:"Y lo cierto es que el socialismo, la democracia, cuestan muchas tardes libres.Se precisa mucho tiempo para la libre expresión de las ideas, para el debate, para el acuerdo o desacuerdo, para el control de los acuerdos tomados ... Todo eso que son mecanismos sin los cuales no hay democracia que valga, son mecanismos incompatibles con la prisa; por ello se produce aquí también un choque evidente entre capitalismo, con su aceleración contínua, y democracia, con su tempo que garantiza la calidad del concepto.
De hecho, incluso, las privatizaciones priman ese concepto de velocidad, de tiempo corto para recoger beneficios, en contraposición con el servicio público.
¿Y que decir de esa necesidad que tenemos de buscar sentido a nuestros actos, y hacerlo en un vector temporal definido, sin el cual la vida se nos presenta como una serie de momentos inconexos de frustran la necesidad citada."
Sorbito de agua. Y continuamos:
"Los tiempos largos de la biosfera chocan contra esos efectos, casi de ubicuidad, de los mercados financieros o del cyberespacio.Llegamos a pensar que, somos más avanzados cuanto más rápidos en la extracción y consumo de los recursos naturales, sin pararnos a pensar que el tiempo económico es inversamente proporcional al biológico o, dicho de otro modo, que cuanto más depredadores seamos en la esquilmación de la naturaleza menos tiempo de subsistencia le queda a la especie." Cita Jorge como ejemplos evidentes de lo expuesto la velocidad temporal a la que se agotan los combustibles fósiles en contraposición al tiempo que tardaron en formarse o, tomado la actualidad, el periodo (poco más de 20 años) en la que somos capaces de esquilmar un caladero marino y el tiempo que precisa un ecosistema de ese estilo para (re)generarse.
"En cierto modo, podemos decir que estamos agotando el tiempo para reaccionar; hay problemas ya que han alcanzado una dimensión tal que no tendremos tiempo suficiente para buscarles solución. Hay ya sustancias químicas manufacturadas como productos de consumo de los que no tenemos aún datos suficientes como para evaluar su acción sobre el planeta. De hecho, tardaríamos, al ritmo actual de evaluación de riesgos de estas sustancias, alrededor de un siglo en asegurarnos de su inocuidad.
Y llegamos a otros despropósitos: en los años 70 se llegó a calcular someramente que el americano medio dedica algo así como 1.500 horas a su automóvil (tiempo de trabajo para pagarlo, para pagar el combustible, impuestos sobre circulación, costes derivados de averías y/o accidentes ...). Sobre mil quinientas horas para recorrer un promedio de 10.000 kilómetros, lo que equivale a unos 6 y poco kilómetros/hora, esto es, la velocidad aproximada de un peatón.Y eso tras una parafernalia de culto a la rapidez y al coche privado como máximo exponente del mismo, y sin entrar en el desastre medioambiental que supone este concepto de transporte. También para el caso español actualmente, la irracionalidad sustantiva permanece."
"Si queremos una sociedad sostenible y reconciliada con la naturaleza necesitamos, prosigue Riechmann, otro gobierno de los tiempos, una forma diferente de gestionar las temporalidades de nuestra vida , una cultura ecológica de la lentitud confrontada a una cultura capitalista de la rapidez.De hecho ya diferentes movimientos sociales se comienzan a plantear cuestiones en este sentido, que van desde posicionamientos a favor del slow-food o contrarios a la dinámica del usar y tirar hasta posicionamientos sindicales;creo recordar que hace unos años la CGT de León encabezó una manifestación en protesta por la falta de tiempo."
Le demos las vueltas que le demos, esa falta de tiempo, esa voracidad de instantes y ese culto a la rapidez tiene mucho que ver con la avidez capitalista de recogida de beneficios.
Concluirá Jorge relatando la anécdota de la que fueron protagonistas Freud, Rilke y Salomé cuando , paseando por la campiña en todo su esplendor, Rilke manifestaba su ansiedad por la caducidad de la belleza que disfrutaban, siendo inmediatamente reconvenido por Freud que manifestaba que esa caducidad era parte de la hermosura misma y que el tiempo formaba parte de la esencia misma de la belleza.
La lectura de unos versos del poeta colombiano Jaramillo Escobar acerca de cómo gastar el tiempo finalizan el parlamento de Riechmann.

El debate es intenso. Hay quien plantea el debate de la creación destructiva ("Concepto muy peligroso si estás agotando tus márgenes de acción, reflexiona Jorge, puesto que entonces no podemos continuar con la estrategia del acierto-error);hay quien manifiesta una insatisfacción "tremenda" ante el hecho de la falta de tiempo para cambiar de rumbo y muestra un pesimismo contagioso; hay quien plantea que esto e la crisis es un bluf, una simple estrategia para, en breve, reactivar el consumo y seguir adelante en la carrera suicida ("El movimiento ecologista, en general, ha ido teniendo razón en sus vaticinios que han sido siempre, cuando menos, desasosegantes;de catastrofismo, nada, comenta Riechmann) y hay quien, resucita nuevamente el tema del decrecimiento para manifestar la discrepancia con lo que, en un primer momento, comentara el orador.
Hay quien, estos debates son muy propicios para ello, entona un mea culpa y se/nos fustiga por nuestra escasa conciencia mientras convoca a "los gobiernos", eso sí, denostando la política y apostando porque no se pague a quien esté en paro si no se presta a apagar fuegos o limpiar montes; hay quien recuerda el caso Greenpeace y su montaje audiovisual acerca de los efectos del cambio climático en La Manga del Mar Menor y, arrancando los aplausos de la concurrencia, se plantea si no sería mejor agudizar las contradicciones y ¡a hacer puñetas la especie!; hay quien aboga por mirar otras culturas de menor huella ecológica; hay quien cita a Bakunin y hay quien menciona el grado de pesimismo observado en alumnos de instituto que, horas antes, asistían a una charla gemela del mismo orador.
Charla enriquecedora, debate sin norte definido que, como bien resume uno de los asistentes remedando el título de la conferencia, "nos ha servido para pasar el tiempo, para gastarlo dando sentido a la vida."
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Nunca había estado en la facultad de empresariales del campus oscense. Funcional, moderna, con un muy cómodo salón de actos que continúa oliendo a nuevo, a barniz y madera... Un rincón muy digno como escenario de estas jornadas, de estas miradas críticas que hoy comienzan. |