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Para hacerse con prontitud al ambiente del evento, aconsejo entrar por la zona de la carpa donde decenas de coleccionistas se sitúan y abren sus maletas y cajas llenas de tesoros; hacen el cambalache, delicioso trueque donde lo que importa es emoción contenida ante la posible captura del objeto preciado, el ratito de charla con el otro, el relato de anécdotas y el tiempo maravillosamente perdido/ganado entre miradas escrutadoras a los muestrarios de chapas y sobeteos a los álbumes de cromos.
Nada más comenzar la vuelta inicial de reconocimiento, veo a los mungiatarras de "Bitxikiak" , los amigos vizcainos de asociación siempre activa que, como desde hace muchos años, ocupan su lugar en la carpa junto al muestrario de colecciones diversa con las que acostumbran a interesar al personal. Su chiste, siempre bien recibido, lo oiré en varias ocasiones y en diferentes bocas en el día de hoy: "Bilbao es un barrio en las afueras de Mungía"
Casi al lado, Salvador comenta pormenores de grupo filatélico "Joaquin Costa" , de Monzón. Y, apenas a unos metros, Jordi Goñi de "El Troc" (grupo puntal en la organización y realización de este evento desde su inicio) me muestra una colección insólita: Globos aerostáticos; eso sí, no los colecciona en formato real, sino como fotografías publicitarias. No es lo único que atesora: chapas de cava, puntos de lectura y postales son objetos que aprecia igualmente.También me indica que El Troc funciona en red, donde todos ayudan a todos en la realización de sus colecciones.
Joaquín, coleccionista de chapas de Ballobar, me muestra la utilidad de la lupa que usa Marta (martamarta) de Poble Sec. Con el pequeño artilugio óptico son capaces de ver la marca identificativa del fabricante de la chapa , algo que, como es obvio, pasa desapercibido a la inmensa mayoría de bebedores de cerveza. Junto a ellos, Jordi Montón, muestra su extensa colección de PINS.
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Una de las sorpresas gratificantes que jalonan esta jornada la constituye Silvano Gil, que también asiste al ferial. Silvano Gil es un oscense, ingeniero informático de profesión, que trae a este evento su primer libro: ALDALEON, obra de fantasía que relata los avances de las fuerzas del mal en su intento de destrucción de Kizo y del intento de los arkhanos, seres mágicos, por evitarlo. El libro, del que pueden encontrarse más referencias en la web www.arkhana.es, es lectura adecuada para cualquier edad y está acompañado de una serie de postales de los personajes que constituyen, en sí mismas, una colección completa. Las ilustraciones son de Yolanda Mur Val.
Quedo citado con Silvano en unas semanas, para una entrevista en profundidad sobre a escritor oscense.
También tengo un rato de charla con Aida y Aina, dos hermanas de El Vilosell que acuden por segundo año a Replega. Lo suyo es el coleccionismo militar y lleva su establecimiento, Independencia Militaria, abierto desde 1979. Puede visitarse virtualmente pinchando AQUí.
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El hombre retratado sobre estas líneas es Manuel Ortega; decir que es un tipo encantador es quedarse corto. Paciente (le disparé más de 15 fotos en el mismo lugar y en la misma postura y no perdió la sonrisa) y con un sentido del humor contagioso, es una de las estrellas de esta edición. Presenta sus dos volúmenes acerca de recortables infantiles y expone una buena colección de los mismos.
Su simpatía, su accesibilidad hace que, en un par de minutos, se vea rodeado de una decena larga de personas a las que explica pormenorizadamente su larga travesía como coleccionista ("Mi mujer no se queja; así me ha tenido más horas en casa", bromea), la función propagandística del recortable durante la Guerra Civil, su escaso valor como baratija condenada al cubo de la basura tras unos días y la curiosidad del dibujo y papel sobre el que se efctúa.
Finaliza su exposición comentando que el coleccionar sirve también para conocer gentes, viajar y, en definitiva, vivir. Y, puesto a salpicar charla con anécdotas, aconseja decir en familia la realidad del coste de la colección y que no pase como a la viuda del coleccionista que fue requerida por amigos del difunto para comprar la misma; pues bien la viuda habiá estimado que lo atesorado por su marido no eran sino papelajos y los había vendido a peso a un trapero, del cual, es obvio decirlo, nunca más se supo.
También la localidad de Fraga está honrosamente representada. Por un lado, Bautista con objetos de anticuario de entre los cuales brillan unas máquinas de escribir absolutamente en uso.Por otro lado Eliseo, dedicado a carpintería de restauración y coleccionista de herramientas (me dice que tiene más de 4.000) para trabajar la madera.
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Ramón Celma me brinda un rato de conversación. Se trata de un vecino de "La Fresneda" organizador de la Feria de Antigüedades de la localidad (se celebra cada año en sábado santo) y propietario de "Numismática Celma". De su stand me llama la atención las colecciones de postales antiguas, la mayoría retratos retocados a mano. La colección de Napoleón Bonaparte es increíble.
La jornada termina con un grato encuentro: Joan, Mª Dolores y su hija Meritxell me paran; me recuerdan del año pasado y de una foto que me permitieron hacerles. A pesar de mi despiste inicial, no tardo en reconocer a esta familia que luce la marca "Col.leccionistes Joan Boixadera" que acude desde Isona (Lleida) a pasar este fin de semana.
Como no puede ser de otra manera, los vuelvo a fotografiar. Por la pareja no pasa el tiempo y la niña ha crecido una barbaridad en este año. Con la certeza de que, el año que viene nos volveremos a ver, abandono el ferial con una sensación agradable.
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