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Lo primero que llama la atención al tomar este libro en las manos es la calidad del papel, su grosor, lo cuidado de su impresión gráfica y el detalle siempre exacto y siempre relacionado con el mundo escolar.
Tras la carta que induce, conmina, suplica, sugiere ... (¡y consigue al fin!) que el autor explique en un libro cómo fue, cómo es y cómo seguirá siendo este periplo de Rafael en pos de un sueño recuperador de parte importante de nuestra memoria, accedemos al prólogo sencillamente emotivo, elocuente y claro de Eva Almunia.
Y comienza el relato de Rafael abriendo "el bolso de las ideas" sobre la mesa de trabajo. El bolso viejo sobre la mesa nueva. Y esparce su contenido Rafael; una agenda que imagino muy sobada, recortes de prensa, el primer tríptico, tarjetas de libreros de "viejo", teléfonos de ojeadores de piezas, el de isabel (la desconocida de Ochagavía), el trocito de cinta souvenir de la inauguración del Museo y tantas otras pequeñas - grandes cosas que constituyen el punto de partida de este libro ...
El punto de partida de un viaje decenas de veces a punto de ser abortado.
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"[...] necesidad de dinamizar y dar cuerpo definitivo al Museo Pedagógico del CPR de Huesca que, siendo pionero en su género, gracias al esfuerzo de su director Rafael Jiménez, yace varado en la más oscura bahía del olvido"
Enrique Satué. Caldearenas. Un viaje por la Historia de la Escuela y el Magisterio rural.Prólogo.
Leyendo esta obra de Rafael, tiene uno la sensación de que, al igual que a otra mucha gente de innegable valía que puebla esta ciudad, le pierde la "buena educación". O el exceso de caballerosidad.
Me explico: No sé como ha podido este hombre resistirse, a estas alturas de la película y colocado en su lugar por el tiempo y la obra realizada, a ajustar cuentas con esa legión de bobos y envidiosos que han buscado siempre un pero, una objeción, un algo que perturbase el buen discurrir de un proyecto ambicioso; ambicioso en sus objetivos, que no en su coste.
No puede el redactor de estas líneas por menos que admirar el equilibrio y la serenidad de este hombre que ha visto que su simple inquietud movía bajas pasiones de gentes, en principio, cercanas al oficio de enseñar;y no puede por menos que admirar su capacidad de indiferencia ante estas gentecillas, ahora que los fines están conseguidos y reconocidos; y no puede por menos que admirarse de la natural habilidad de Rafael para conseguir, con su trato directo y humano, rodearse de tantas buenas gentes que lo aprecian.
Antes de enterrar en el desprecio más absoluto a estas gentes émulas del perro del hortelano, permítaseme tener, por el paralelismo, un pensamiento hacia los organizadores del homenaje a Mariano Constante, bajo el cual se instaló en el IES Pirámide, creo recordar que en Abril del presente año, una magnífica exposición de trajes, uniformes, armas y pertrechos varios de la GCE y la II GM, acompañada de visitas personales de los pocos supervivientes que van quedando tanto del drama que asoló nuestra patria como de los campos de concentración nazis y conferencias varias. Pues bien, tengo entendido, por fuentes directas del evento, que hubo algún profesor/a que lamentó las molestias que tamaño montaje ocasionaba al normal desenvolvimiento de las actividades diarias. ¡¡Sin comentarios!! Son los de siempre.
Veamos alguno de esos palos en las ruedas:
- "Fernando Elboj sugirió el colocar a la entrada (del CEP Huesca) alguna recreación de aula antigua, algo que por diversas circunstancias sólo fue posible hacer un tiempo después y no sin vencer algunas inexplicables reticencias por parte de la dirección del colegio." (pag. 25)
- "Las situaciones provocadoras de esa impresión de no ser escuchado ni tenido en cuenta han sido numerosas.[...] A veces lo de el perro del hortelano se hacía real y amarga verdad. Guardo en la memoria el nombre de varios pueblos donde me consta que quedan de estos materiales porque los he visto. Lo triste es que en alguna ocasión, cuando he vuelto a alguno de ellos, ya había desaparecido el fondo. Se habían tirado las cosas o alguién las había cogido."
La escuela en la memoria. Tiempos de luchar por lo evidente, pag. 69
- "El pueblo, que no nombro por ahora, acababa de celebrar sus fiestas.[...]Bajé los libros y la esfera al coche y noté enseguida que se estaba creando un clima de prevención y desconfianza con los comentarios y la mirada cruzada de uno de los que intervenía en el corrillo, algo reus y malcarado y con evidentes síntomas todavía de la resaca fiestera.[...] La sorpresa nos esperaba al final del pueblo porque, cruzado en la calle, estaba un tractor que no dio ninguna señal de dejar la calle libre. Tuve que bajar y, bueno, ¿se imaginan quien estaba al volante como si estuviera encima de un tanque de guerra?[...]
Aquello, y las respuestas que había ido recibiendo de las instituciones ya descritas anteriormente me hicieron pensar y plantearme seriamente abandonar el proyecto y dedicarme, como los demás compañeros directores de los otros CEPs, exclusivamente a las tareas y responsabilidades propias del Centro de Profesores, que no eran pocas. "
La escuela en la memoria. Tiempos de luchar por lo evidente, pags. 75,76 y 77
¡No me quisieron dar la vieja cartera de cartón
y cerraron el arcón con un lamento seco de la tapa!
Crujieron otra vez los hundidos escalones
y me marché más triste, más vacío, más sin alma ...
La escuela en la memoria. Posos de recuerdos,pag.57
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"Imagino como borrasteis con prisa las pizarras
para despertar por laderas, rocas y carrascas.
Cómo la tinta azul luego fue sangre
para escribir en cuadernos para clase, planos de batallas y previsiones de bajas y victorias."
La escuela en la memoria. Batallón de la pluma. Ilusiones, pasiones y miedos,pag.142
Recorre Rafael en su relato las vicisitudes de más de 100 años del magisterio español; vicisitudes, vaivenes y circunstancias ajenas, en principio al mundo estrictamente escolar, si bien de fuerte influencia en el devenir de la escuela. No obvia la guerra civil.
En este sentido, dedica una amplio espacio al llamado "Batallón de la Pluma" y a los diarios personales de personas del mundo educativo envueltas en los acontecimientos de la GCE. Y si bien todas las fotografías antiguas recopiladas tienen su punto de interés, a quien estas líneas escribe le llama poderosamente la atención la fotografía de la página 146 (pie de foto: El mal ejemplo de los mayores) que muestra una veintena de alumnos, no mayores de doce años, haciendo alarde de sus armas en pose de formación militar.
También la depuración del magisterio: "Es indiscutible que las masas que integran las hordas revolucionarias, cuyos desmanes tanto espanto causan, están formadas por los hijos espirituales de los malos Maestros que envenenaron al pueblo español. Si queremos hacer fructífera la sangre de nuestros héroes y nuestros mártires, es preciso, con el alma serena y el ánimo dispuesto, hacer justicia con los que sembraron el mal..."
La escuela en la memoria.Ilusiones, pasiones y miedos,pags. 151 y 152
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