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18.10.2010 Diez minutos antes de las siete, hora prevista para la inauguración institucional, me acerco a la DPH.
Allí se encuentra Mon, el Secretario de CNT Huesca, quien, junto a otros dos compañeros vende y ojea, a partes iguales, el Solidaridad Obrera.No parecen nada contentos; me lo explica Mon:"Entendemos, en función del programa que hemos visto, que hay una intencionada ocultación de las siglas CNT; tampoco nos parece coherente hacer un congreso de este tipo sin dar la palabra a los anarquistas y aún nos gusta menos que certifiquen nuestra muerte social, como se dice en el díptico del congreso."
Entro. Se prevé afluencia alta de público, a juzgar por las sillas y la pantalla fuera del salón de actos.
Venta de libros y mesa de inscripciones.En breve, el inicio del acto institucional.
Toman la palabra las diputadas de cultura de la DPH y DPZ ante unas iniciales 83 personas (alcanzarán el doble al final de la sesión de hoy) y unas dos primeras filas de asientos reservados. Ambas con palabras de bienvenida a los aistentes.Tras ellas habla Julián Casanova que se enorgullece de que unas instituciones aragonesas se hayan mostrado interesadas por este proyecto y se hayan ocupado seriamente en ello. Confesará también su sintonía con las mismas de muy buena gana.
Por su parte, Mariví Broto se alegra de la juventud del público y de lo bien que se ha hecho este proyecto. Agradece a Casanova su capacidad no sólo de trabajo sino también de liderar investigadores e historiadores y no se olvida de mencionar cómo esta ideología ha calado en el mundo educativo.

El plato fuerte de hoy se llama José Álvarez Junco, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, presentado por Casanova como "un intelectual que, como tal, rompe y deshace mitos".
Comienza el orador reconociendo la ignorancia habida acerca el tema del anarquismo; se pone él mismo como ejemplo cuando afirma que, tras licenciarse en dos carreras, derecho y políticas, es leyendo en Inglaterra el libro "El laberinto Español", de Gerald Brenan, cuando se entera de que hay algo llamado anarquismo.
Continúa definiendo el movimiento obrero español como débil y tardío, mimético (sobre todo del francés), radicalizado ( a pesar de que en un inicio no lo era; de hecho indica la distancia de la AIT con las "algaradas" burguesas) y persistente en espacios geográficos muy delimitados, Barcelona y Andalucía principalmente. Indica que el anarquismo no tiene un pensador único y que existe una multiplicidad de maneras de entenderlo.Se nutre su corpus doctrinal,según el orador, de una mezcla de Ilustración y Racionalismo (armonía natural y racional de las cosas, concepto de bondad natural intrínseca del ser humano), liberalismo romántico (grandes palabras, grandes conceptos y grandilocuencia en la forma de expresarlos; cita anécdota de anarquista exiliado en México y su respuesta ante la imposibilidad de publicar un libro en España, citando a Víctor Hugo), moral cristiano-comunitaria y socialismo utópico, buscador del hombre que se realiza en el trabajo y la vida siendo una especie de manitas, válido para todo.
Llegados a este punto, califica al anarquismo como corriente de pensamiento ingénua, inmovilista cuando no claramente reaccionaria y , casi, heredera del darwinismo social. Y, puestos a ello, menciona (estableciendo un paralelismo) a Libertarians, grupos de extrema derecha norteamericana caracterizados, dice , por su oposición a que el Estado se meta en sus cosas, sin indicar sus otras "cualidades" como tradicionalistas, no partidarios del control de armas, ultrareligiosos de unas creencias a medida y racistas orgullosos de serlo, cuestiones que harían impensable la comparación.
Eso sí, coloca en el haber libertario la que califica como "intuición genial" de Bakunin cuando se opone a la dictadura del proletariado, aunque sea transitoria, y la califica de perversa porque se hace en nombre de la libertad. Indicará que no son capaces de dar una propuesta positiva a ello, que todo se deja al espontaneismo.

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Menciona, como características originales de esta corriente de pensamiento, el antipoliticismo negador del gradualismo en la conquista social,el espontaneísmo negador de cualquier dirigismo (al menos formal; aquí recuerda a la FAI y las relaciones muchas veces complicadas con la CNT) y, al menos en un inicio, la resistencia a la organización. Tras ello indica las, a su juicio, debilidades y/o contradicciones de esta corriente de pensamiento:
1.- Tensión entre individualismo y comunitarismo. Del concepto "soy libre de hacer lo que quiera" a la abnegación del sacrificio por el grupo. Menciona a Kropotkin y su obra "La ayuda mutua", donde compara las sociedades humanas con los hormigueros
2.- La fé en el progreso entra en crisis por sus efectos contra el medio ambiente
3.- El mercado. Se dice no a la propiedad privada, pero también no a la planificación, lo cual eleva al mercado a la categoría de árbitro, casi en un papel idéntico al que le otorgan ls filosofía neoliberal.
4.- La violencia, la coacción, el terrorismo anarquista como lo define el autor. Afirma que si el ser humano es bueno, no existe razón para que se le coaccione. Y, sin embargo, el anarquismo está unido, históricamente, a los grandes atentados del siglo pasado.No crearon una teoría del poder y, cuando tuvieron que ejercerlo, España 36/37, lo hicieron de forma despótica.
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Puestos a explicar la pujanza anarquista en España, duda el orador que los factores socioeconómicos fueran los más importantes o que, al menos, bastaran para explicarla en su totalidad. Cree más en factores políticos, en un Estado tiránico y débil, pero brutal en su represión del disidente. Y, sobre todo, incapaz de prestar servicios lo cual, a oos de un, sobre todo campesinado, hacía inútil su existencia y deseable su desaparición.Incide también en factores culturales y achaca al catolicismo de la época influencia decisiva en su génesis y praxis; habla del redentorismo anarquista, de la inmediatez de la revolución, de los autos de fé laicos (quema de iglesias) y de la sustitución de clérigos por anarquistas puritanos.
Y, para finalizar, certifica el fin del anarquismo (posteriormente deberá, a preguntas del público, explicar que lo hace "como movimiento de masas") como consecuencia de la laicidad de la sociedad y en la modernización de la misma.
En la sala, división de opiniones. En el debate, posturas defensivas de los ocupantes del escenario y enroques autojustificativos de actitudes propias basadas en la disgregación en diferentes organizaciones del anarcosindicalismo.
En suma, nada que no haya oído antes; eso sí, esta vez avalado por una cátedra de historia y unas instituciones que parecen confundir lepidópteros con libertarios. Lo cierto es que, puestos a jugar a escandalizar a la parte anarquista del auditorio, tenía más gracia Fernando Arrabal cuando, tras serle entregado el premio Nadal por su obra "La torre herida por el rayo", adquiere un cierto protagonismo mediático cuyo cúlmen es la borrachera de Chinchón en el prograna de Dragó. Pues bien, tenía más gracia cuando, en el proceso de promoción de su novela, daba conferencias ante un auditorio libertario (cosas de su autodefinición personal) y aseguraba que la Vírgen se le apareció en sueños conminándole a escribir .
Eso sí, el orador de hoy ha sido más elegante en el debate, ya que no acusa ni de pertenecer a la CIA ni de albergar deseos eróticos ocultos para su catedrática persona a quienes discrepan de su intervención. Razonamientos con los que Arrabal cortaba cualquier atisbo de disidencia.
Ni ruptura de mitos, ni despedazamiento de esquemas mentales, me temo. Tan sólo la pura repetición de ideas mil veces escuchadas; tan sólo el atisbo de una crítica superficial; tan solo la vacuidad del iconoclasta conceptual. El anarquismo como atracción principal de la feria de los horrores, comercializado, trivializado y anatemizado desde un púlpito laico. Nada nuevo. Por favor, que en el cancionero que se pone a la venta hoy (y que acabaré comprando, claro...) no aparezca Ana Belén y su versión progre-jazz de "a las barricadas".
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